parafilia
Las filias del Sexo

parafinas

Todo un reto abordar las Parafilias . Si lo que hoy se consideran prácticas sexuales normales, ya tiene su miga y sus matices en mucho foros y siguen existiendo tabúes respecto a la masturbación, por ejemplo, pues de comportamientos más “atípicos” como las parafilias, ni hablamos.

Y así, como quien no quiere la cosa, acabamos de hablar de comportamientos “atípicos”, o “anormales, es decir, poco típicos o poco normales, y es ahí, donde tenemos el reto, porque, ¿algo atípico es un trastorno?, ¿algo atípico es una enfermedad?, ¿algo atípico es una aberración?, o ¿solo es algo atípico?.

No olvidemos que hasta el siglo  XIX, el sexo oral o incluso la masturbación, sobretodo femenina, eran consideradas conductas impropias, y  también conviene recordar que en el Manual de Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM) de la Asociación de Psiquiatría Americana (APA) se incluyó la homosexualidad como una categoría de enfermedad mental, y en el DSM II, en 1973, se eliminó la homosexualidad como categoría diagnóstica de la sección de “Desviaciones Sexuales” y pasó a considerarse  “Perturbaciones en la Orientación Sexual“. No fue hasta el DSMIII, cuando dejó de aparecer en el DSM. 

Así pues, hay debate, pero vamos a tratar de arrojar un poco de luz.

¿Qué son las parafilias?        

¿Qué son? ¿Es algo normal?.

Empecemos con una incursión en el origen del término, que se remonta, como tantas veces, al grito. Tenemos el prefijo παρά (para), cuyo significado común era “al lado de” (por ejemplo, paranormal), pero también tenía la acepción de “anormal” o “incorrecto” (p.e.: paranoia). Por otra parte, tenemos φιλία (filia), que significa “amor”, “inclinación hacia”. Por lo tanto, si las unimos, tenemos: “Inclinación anormal o impropia”

Así pues, las parafilias recogen aquellas conductas o inclinaciones sexuales , donde la búsqueda y obtención de placer o excitación sexual se da a través de cosas, objetos, situaciones o comportamientos que por su naturaleza en nuestra cultura no deberían tener esa connotación y se consideran impropios, aberrantes o patológicos.  Actividades sexuales catalogadas como “anormales”, que algunas personas necesitan porque son su principal fuente de excitación y placer sexual, que no necesariamente la única.

Y como ya viene un clásico y hasta que encontremos otro referente, vamos a ver que dice la fuente y que criterios diagnósticos se exponen en el El DSM V y nos encontramos con cuestiones interesantes: 

Por una parte, ya se  establece  que  un  interés sexual  atípico  no necesariamente  es  un  desorden  mental,  o dicho  de otra manera, que   no   toda   parafilia es un trastorno parafílico. 

Aquí, es considerada la parafilia como la presencia de repetidas e intensas fantasías sexuales de tipo excitatorio, de impulsos o de comportamientos sexuales que por lo general engloban: 

1 – objetos.

2 – sufrimiento o la humillación de uno mismo o de otro, en este caso de manera consentida

3 – niños u otras personas que no consienten esos comportamientos. 

Pero debe darse también el llamado Criterio B, esto es, que la persona sienta malestar  psicológico  (distress)  causado  por  sus  tendencias sexuales y no solo como resultado    de  la desaprobación o repudio social.

Y existe otro criterio crítico para hablar de  diagnóstico  de  Trastorno, el  que especifica que  el  deseo  o  conducta  sexual  implique malestar  psicológico,  lesiones  o  incluso  la  muerte  de  otra persona. Nunca podríamos estar más de acuerdo con este punto, en el cual no ha lugar a controversia

Exceptuando el último punto, el debate está servido, ya que la mayoría de las personas  con parafilias no sienten malestar con su parafilia y no perjudican a nadie, ya  que normalmente se dan dentro de una relación consensuada. 

“El sexo es una trampa de la naturaleza para no extinguirse”
Friedrich Nietzsche

Así, se plantea debates como ¿son criterios diagnósticos avalados?, ¿o están más sustentados en aspectos morales, que en evidencias empíricas?, ¿debería centrarse el diagnóstico y por lo tanto su consideración de trastorno únicamente en los casos donde se vulnera la integridad, física o moral de un tercero?, etc,…En definitiva, y como en la mayoría de los aspectos y criterios diagnósticos de los trastornos “psicológicos” y/o sexuales, un debate y un análisis en continuo cambio y moviendo

Y por si fuera poco, y además de lo dicho respecto a la caducidad con el paso de los años de lo que se considera o no algo “enfermizo”,  desde la antropología se han hecho muchos trabajos de campo donde se han observado todo tipo de conductas y entre ellas la sexual y se observan costumbres sexuales que para much@s  de l@s que estéis leyendo este blog seguramente sean “aberraciones”.  Solo por plasmar unas pocas y sin querer herir sensibilidades:

  • Sexo con animales. Es muy habitual considerar la zoofilia como una perversión, pero en  muchos países es legal. En Líbano es posible tener sexo con animales, pero deben ser hembras, sino si se castiga hasta con pena de muerte. En los países islámicos, se puede tener sexo con una oveja, pero lo que no se puede es comerla después del episodio sexual.
  • Ritos de iniciación; sexo oral. La practica de  sexo oral a ancianos de la tribú es una parte esencial del ritual para que los chicos puedan convertirse en hombres. Esto sucede en Papúa, Nueva Guinea y en algunas regiones de África central. En estas ceremonias de iniciación  tomarse el semen de los abuelos es una parte de la misma.
  • Préstamos de parejas. A quienes llegan de visita con una familia esquimal en Groenlandia o el Ártico, el hombre de la casa les ofrece a su esposa para pasar la noche. Rechazar este gesto de generosidad,  puede ofende a los anfitriones pudiendo costar hasta la vida. 
  • Todo queda en casa. Existe una tribu australiana Aranda donde tienen la costumbre de compartir a la novia entre todos los familiares antes de la boda.
  • Entrenamiento Entre chicas. En Botsuana, Namibia y Sudán es habitual que las chicas tengan juegos sexuales entre ellas antes de probar con los hombres.

Por lo tanto. ¿son un trastorno?, ¿no lo son?, ¿son solo convencionalismos culturales?,…Sea como fuere, hay debate, y nos parece importante este recorrido, al menos para poner de manifiesto, que cuando menos, conviene detenerse antes de establecer ningún diagnóstico precipitado. En muchas ocasiones estamos hablando de moralidad.

Y nos parece importantísimo detenernos mínimamente en señalar que en la mayoría de los trastornos psicológicos que nos encontramos en la clínica, siempre hay un trasfondo de normas y presiones sociales, culturales, que llevan a una personas a “creer que no valen como personas”, “afrontar lo que hacen como un reto perfeccionista”,  etc., y por supuesto, la sexualidad no iba a ser menos, mas bien, todo lo contrario, es más. 

Así pues, no toda práctica erótica poco tradicional es una parafilia. Cuando deja de ser saludable y controlable por la persona y puede ser más destructiva y enfermiza que placentera, es cuando las alertas deben saltar .

 Por lo tanto, si te sientes mal con tus comportamientos sexuales y te generan malestar, si quieres manejarlos y que no te dominen tanto, o por supuesto, si suponen la vulneración de los derechos y de la integridad de otros (niños o adultos), como LA PEDOFILIA, EL EXHIBICIONISMO – EL FROTISMO- …, entonces, aquí estamos, para poder ayudarte.

¿Cuántas parafillias existen?, ¿tiene algo en común?

Pues muchísimas. Y se pueden resumir en :

PedofíliaExcitación con Menores
ZoofíliaExcitación y práctica sexual con Animales
GerontofíliaExcitación por Personas Mayores
NecrofíliaExcitación-rituales con Fallecidos
FetichismoExcitarxze en presencia de Objetos
CoprofíliaExcitación con Heces propias o ajenas
SadismoProvocar dolor
MasoquismoExperimentar  dolor
ExhibicionismoExponer los genitales a otras personas
TravestismoVestirse con ropa del otro género
FrotismoFrotarse con otras personas
VoyeurismoMirar a otros en contextos sexuales

Probablemente gracias a la literatura erótica, el sadomasoquismo es una de las parafilia mas “famosas”, pero como acabamos de ver, es solo una de las múltiples opciones que existen. Sin ánimo de ser exhaustivos, cosa que no es aquí el objetivo, muchas de las parafinas comparten la excitación ante el dolor, propio o ajeno, y la excitación ante el estrés generado por “violar reglas”, ¿por qué?. 

La excitación por dolor tiene una base biológica, el cerebro genera endorfinas cuando existe dolor para aliviarlo, anestesia y además genera euforia. Si a esto le añadimos la satisfacción de la relación sexual, aumenta exponencialmente el placer.

Cuando hablamos de excitación por situaciones estresantes, se trata de comportamientos sexuales que exponen a que poder ser visto, “pillado” haciendo algo por lo que puede ser castigad@, avergonzad@, detenid@. Situaciones donde se disparan las respuestas de ansiedad, que son interpretadas y asociadas con excitación, y donde con frecuencia existe un componente cognitivo de “fantasía” con la excitación que produce o produciría en otro, ver o saber los que Se hace o imagina. De hecho, algunas personas, solo llegan al orgasmo cuando si lo que “ocurre” les genera estrés, como es el caso de algunas parafilias, como en las que hay violencia, sexo en público, o prácticas prohibidas, porque estas aumentan la excitación. Digamos que hay cierta “dependencia de un exceso de activación”.

Pero como hemos dicho, no todas las parafilias comparten lo anterior, como por ejemplo, muchos fetichismo, o el travestismo como parafilia, es decir, la necesidad de vestirse con un estilo propio del otro género, para excitarse. Y es que al fin y al cabo, hay tantas sexualidades como personas, con los matices que tod@s tenemos en nuestra intimidad sexual

No hay amor sin instinto sexual. El amor usa de este instinto como de una fuerza brutal, como el bergantín usa el viento.
ORTEGA Y GASSET

Y, ¿qué pasa con las Fantasías?, ¿se pueden convertir en parafilias?

Este punto va a ser muy breve.

No temas a tus fantasías, da igual del contenido que se trate, estas ayudan a aumentar el placer, el deseo y la excitación. Sirven para que imagines todo aquello que no haces, por el simple hecho de que no lo vas a hacer. Cómo sería, qué pasaría, y con quien…

Como nos queremos, solemos fantasear con escenas perfectas, donde todo sale bien, como nos gusta, y como nos resulta excitante. Cosa que probablemente llevada a la práctica sería decepcionante. Y es que si se llevaran a cabo, por su propia definición, dejarían de ser fantasías. 

El hecho de fantasear con algo lleva implícito el que vayas a hacerlo, ni el que te vaya a gustar más que en tu fantasía.

¿Y porqué esa variedad de conductas, de parafilia?

Se han postulado diferentes teorías respecto a las posibles causas de la parafilia, especialmente porque se han registrado todo tipo de parafilias, algunas hasta por objetos y circunstancias claramente no sexuales.

Por una parte, el sexólogo Magnus Hirxcheld planteó que la atracción sexual siempre se desarrolla con base a diferentes estímulos individuales y en este sentido todo ser humano tiene “parafilias” o “fetiches” normales y saludables. Por ejemplo, un hombre heterosexual que siente preferencia hacia las mujeres rubias sobre las pelirrojas o hacia las obesas sobre las delgadas, y viceversa, y lo mismo si hablamos de homosexualidad. Estos patrones sexuales pueden incluir no sólo aspectos físicos sino objetos —ropa, lencería, uniformes, etc.  Según esta teoría el fetiche se torna patológico cuando se sobrevalora uno de estos objetos individuales, por ejemplo, los zapatos y se torna obsesivo.  Pero como ya hemos dicho, lo de patológico o no, dependerá.

Para otros autores las parafilias son producto del aprendizaje por asociación. Si a una práctica sexual determinada se asocia o asoció a un objeto, sujeto o situación , el placer puede hacer extensivo a ese objeto, persona o situación 

Y algo muy extendido, pero que no avala demasiado la investigación. Nos referimos a la teoría de que las parafilias surgen por abusos sexuales.  Así, por ejemplo y en particular, la idea de que todos los pedófilos fueron objeto de abusos cuando eran niños no está del todo comprobada, aunque se han encontrado correlaciones entre personas que sufrieron abuso sexual y luego repitieron este abuso en otros. Aun así, ni todos los abusadores fueron abusados, ni todos los abusados se vuelven abusadores, luego esa teoría por si sola no lo explica.

Por lo demás, aquí, hablar de causas físicas u orgánicas, prácticamente no tiene cabida, más allá de la implicación de  varias regiones cromosómicas relativamente largas en la vulnerabilidad a la adicción, y que esa “tendencia” a la adicción dificulte el control de impulsos, pero hoy por hoy, más de especular con esta posibilidad, poco más puede decirse.

Y dentro de lo que son causas psicológicas, la variedad es tan grande que igualmente, aquí no podemos definirlas. Si que en monográficos que vayamos publicando más adelante, podremos detallar algo más ante parafinas específicas. Si embargo si podemos decir que dificultades de relación con el otro sexo, escasos recursos/habilidades sociales, pobre concepto de si mismo, miedo al rechazo, son patrones que hemos observado con frecuencia.

Y como siempre, y para el final. ¿Hay soluciones?

Y como siempre, claro que hay soluciones. Si se evalúa y hay algo que  debe tratarse, se trata. Indiscutiblemente, la pederastia, no solo se debe tratar, sino que es de “obligado” tratamiento, (como profesionales estamos obligados a denunciarlo a las autoridades).

Iremos publicando blogs específicos para diferentes parafilias, por lo que aquí, es complicado establecer una programa tipo de como trabajamos,  pero si que es posible esbozar los pilares sobre los que suele trabajarse

Así, los programas terapéuticos normalmente abordaran diferentes aspectos:

  • Reestructuración cognitiva, cuando existan patrones de inseguridad, miedos, etc.
  • Entrenamiento en Habilidades sociales
  • Programa de desensibilización, (terapia cie aversión) disociación de la respuesta de excitación/placer ante el objeto, personas o situación que lo ha estado desencadenando
  • Creación de nuevos estímulos sexualmente excitantes.

Por otra parte, si has oido o leído sobre tratamiento farmacológico con Paroxetina, este es un antidepresivo inhibidor de la recaptación de serotonina, es un tratamiento que en ocasiones se plantea para ayudar a “controlar” el impulso sexual, por su fuerte efecto secundario que genera disminución de la líbido y que eso facilite otros abordajes terapéuticos. Como siempre, solo una adecuada evaluación, podrá determinar si es o no una opción “terapéutica”

Dicho todo esto, disfruta libremente de tu sexualidad, sin imponérsela a nadie, y si no te sientes bien, algo habrá que trabajar, a lo mejor es cuestión de que aprendas a que te gusta “tener sexo con ligueros o con sombrero”.

Contacta con nosotros