¿CONFIAR O DESCONFIAR?

Confiamos cuando estamos segur@s, desconfiamos cuando no estamos segur@s. Esto es aplicable tanto si nos referimos a confiar en otra persona, en un producto, en una solución,…, o incluso en la propia vida.

Por eso vamos a centrarnos en la inseguridad como variable crítica para confiar o no confiar, y por lo tanto, para controlar o no controlar lo que ocurre a nuestro alrededor.

Nos encontramos en pleno siglo XXI, en la que ya se conoce como la era tecnológica. Los desarrollos sociales y tecnológicos han permitido disponer de nuevas herramientas para tratar de reducir a cero la incertidumbre: seguros, aplicaciones para saber si lloverá el fin de semana de mi cumpleaños, si hay retenciones en la carretera X, que opiniones da la gente del restaurante para ir sobre seguro, alarmas, sistemas de seguridad en el coche, controles en la alimentación,…

Sin embargo, a pesar de lo anterior, en la sociedades occidentalizadas (“desarrolladas”), crecen año tras año las cifras de trastorno de ansiedad, depresión,….Es decir, parece que somos más vulnerables, parece que “confiamos”  cada día un pco menos.

¿Cómo es posible?. 

Son muchos los factores sin duda, y la “necesidad” imperante y que se ha ido instalando de tenerlo “todo controlado” (buena casa, salud, éxito social, dinero, físico,….), es uno de ellos. Y ahí tenemos la paradoja que nos ocupa: A mayor demanda de control mayor inseguridad y a mayor inseguridad más demandad de control. La inquietud está servida.

Detengámonos un poco a repasar situaciones en las que nos sentimos o hemos sentido inseguros:

  • Primera vez que conducimos.
  • En el primer día de un nuevo trabajo.
  • Los primeros momentos de una nueva relación
  • Aprendiendo a patinar
  • Y un largo etcétera

¿Qué ocurre en esas situaciones?. Pues que miramos y remiramos, pensamos y pensamos, observamos y observamos, ente el peligro de:

  • Provocar un accidente
  • Equivocarme en el primer día
  • Meter la pata y que no haya una siguiente cita
  • Darme el golpe de mi vida.

En definitiva, no estamos seguros y tratamos de controlar todos los elementos para evitar que ocurra algo que no queremos que ocurra, y esto ocurre continuamente en la vida de muchísimas personas.

¿A qué nos referimos con Inseguridad y Control?

Aunque intuitivamente parecen conceptos claros, conviene concretarlos y que compartamos los mismo cuando nos referimos a ellos.

Si nos limitamos a revisar su definición, ya nos encontramos con muchas claves. Según la RAE, inseguridad es la ausencia de seguridad, y como seguro se define:

  • Aquello que  está libre y exento de riesgo.
  • Lo que es cierto e indubitable.
  • Las cosas, los comportamientos o las personas que no fallan o que ofrecen confianza.
  • Las personas que no sienten duda (realmente es inevitable sentir duda. Más bien lo que ocurre es que toleran y gestionan bien)
  • La Seguridad, certeza, confianza.
  • Aquellos Lugares o sitios libres de “todo” peligro, o al menos donde no se percibe peligro.

Por su parte, en la definición de control, nos encontramos que se refiere a:

  • La Comprobación, la inspección, la fiscalización y la intervención.
  • El dominio, el mando, y la preponderancia
  • Los Exámenes para comprobar la marcha de los alumnos. Quien dice alumnos, podría incluir empleados, pareja, …

Así por lo tanto la inseguridad se entiende como la percepción de encontrarse en riesgo, en peligro, sin certezas, con dudas, y el control se refiere a todas aquellas acciones encaminadas a saber que todo “va como debe ir o como se necesita que vaya”

Uno puede elegir por ir hacia la seguridad o por avanzar hacia el crecimiento.

El crecimiento debe ser elegido una y otra vez; el miedo debe superarse una y otra vez.

Abraham Maslow

En ese punto es necesario incorporar un factor clave para poder avanzar. El factor de la Objetividad o Subjetividad del peligro, del riesgo que se quiere evitar. Dicho de otro modo, ¿riesgo Real o Supuesto?

Si volvemos a los ejemplos que pusimos más arriba, qué duda cabe que el primer día  de patinaje el riesgo de caída es muy, pero que muy real. Del mismo modo, cuando se está aprendiendo a conducir todavía no hay ninguna rutina automatizada y es mucha la información a procesar, así que realmente es más fácil que se “nos escape algo”, y todo “control” es poco para “evitar” un accidente.

Sin embargo, si el riesgo a controlar es:

  • Que se puedan reír de mi
  • Cometer un error y que me despidan
  • Que piensen que no merezco la pena
  • Que mi pareja me engañe
  • Contaminarme y enfermar gravemente
  • Que me de un infarto en el cine y no puedan socorrerme
  • Etcétera

En esos casos, estamos más ante la percepción de un riesgo supuesto, que de un riesgo real. Cuando decimos supuesto y no real, no nos referimos a que sea imposible, nos referimos más al escaso fundamento para considerar que vaya a ocurrir.

Aquí entra en escena la Inseguridad Personal

Inseguridad personal ¿cómo afecta al control?

La inseguridad personal aparece estrechamente relacionada con la autoestima. En concreto con una autoestima baja. 

No en vano, el creador de la psicología humanista, Carl Rogers, ya postuló que muchos de los problemas de las personas tenían su raíz en una autoestima baja, despreciándose y considerándose personas sin valor y no dignas de ser queridas, amadas ni respetadas. Abraham Maslow, también destacó el papel clave de la autoestima en el desarrollo y crecimiento de la persona. Erikson, por su parte, destacó la confianza básica como un pilar esencial en el desarrollo de la persona

No podemos aquí ahondar en el origen y en los procesos de constitución de la autoestima, sana o insana, pero si queremos destacar que si bien no existe un único concepto de autoestima, podemos considerar la autoestima  como  la percepción evaluativa de nosotr@s mism@s. Cómo nos reconocemos y valoramos/estimamos a nosotr@s mism@s. Asi, el constructo de autoestima está vinculado con los conceptos de autoconciencia, autoconcepto,…pero no queremos desviarnos

Asi, la baja autoestima, ya de manera directa afecta a una de las patas de la Tríada Cognitiva de BECK, que explica entre otros los trastornos del estado de ánimo, pricipalmente la Depresión. 

La Triada Cognitiva se refiere a la Visión Negativa de Si mism@, Del Mundo y Del Futuro. Así, una baja autoestima, claramente refleja una visión negativa de si mism@, pero desde esa percepción de infravaloración, la visión del Mundo también se ve deteriorada y por supuesto la visión del Futuro, donde se percibe poca capacidad de hacerle frente.

¿Y esto que tiene que ver con lo que aquí estamos abordando?. Lo tiene todo que ver. 

Porque:

  • Si no creo en mis capacidades, ¿cómo creer que los demás me valorarán?
  • Si creo que no merezco la pena ¿por qué mi pareja ha de estar conmigo?
  • Si me veo vulnerable, si creo que me pueden hacer daño fácilmente ¿cómo no tender a ver el mundo como un espacio aversivo?

Lo importante ahora es reconocer el control como un comportamiento o conjunto de comportamientos, que lo que pretenden es protegernos. En este sentido:

  • Si desconfío de un empleado, ¿qué hacer?: observarle, medirle más, en definitiva controlarle.
  • Si no confío en mi pareja: nuevamente, se impone el control. Con quien estará hablando, donde estará, porque se ha vestido así, … Lo que en este contexto se conoce como celos y que si la pauta es muy intensa, implica estar ante un cuadro de celotipia
  • Si no confío en un amigo: estaremos al acecho, por si acaso. Si esta desconfianza, inseguridad se traslada y se extiende a la mayoría de las personas, es evidente que el nivel de alerta y la angustia serán muy difíciles de sobrellevar
  • Y como colofón en implícito en todo lo anterior, si no confío en mi, ¿qué hacer si no confío en mi?. Control, control, control. Darle mil vueltas a las cosas, evitar situaciones donde pueda exponerme, y un larguísimo etcétera.

Y normalmente, se crea un complejo círculo vicioso, donde los intentos de control refuerzan esa percepción de inseguridad, que lleva mayores controles, que refuerzan más e intensifican la percepción de inseguridad y así sucesivamente, consolidándose.

El control como enemigo.

¿En qué punto el control se vuelve tóxico?. 

Es evidente que nuestra gran capacidad de procesamiento de la información, fruto del desarrollo evolutivo de nuestro cerebro, nos permite poder analizar mucha información y plantear soluciones y manera de actuar, no solo en el momento presente, sino de cara a un futuro posible. La prevención ante posibles peligros, es quizás una de las funciones adaptativas más importantes evolutivamente hablando de nuestro cerebro.

La clave por lo tanto es detenerse a observar la intensidad del control que “necesitamos imponer. Es lo que nos da pista de que es posible que perciba excesivos peligros, y si eso es así, ¿qué es lo que está en peligro?.

La inseguridad personal aporta un estado de vulnerabilidad que lleva a la necesidad de protegerse y el control es la herramienta, o al menos una herramienta muy importante: ¿qué pensarán de mí si digo tal o cual cosa?, ¿me rechazarán?, …, se convertirán en demandas a tratar de resolver antes de dar un paso, por ejemplo.

Cuando el control se instala como mecanismo, lo que ocurre es que se aprende a actuar “a la defensiva” o , si se nos permite el asalto al diccionario, “ a la preventiva”, y eso lleva a intensificar la percepción de inseguridad, de vulnerabilidad.

Por eso estamos totalmente de acuerdo con Ernest Hemingway en su acertada frase

“La mejor manera de saber si puedes confiar en alguien es confiando”.

Hemingway

¿Qué podemos hacer?

La inquietud, la ansiedad, la angustia, son las emociones aliadas, que nos dan pistas de que el control puede estar siendo predominante, con el altísimo coste emocional y personal que tiene.

Si eso es así, no es por casualidad, ni porque si, es básicamente porque hay una fuente de inseguridad aprendida, de miedo,  que impone esa búsqueda de control, de saber, de “seguridad”. Y cuando más seguro se quiere estar, más inseguridad se recibe. Un buen ejemplo de ello es el efecto de las “parálisis por análisis”, de la que ya hemos hablado en algún otro lugar.

Por eso, se hace necesario trabajar para que esa inseguridad se suavice y desaparezca, mientras se van poniendo incorporando otros comportamientos no “controladores” que permitan avanzar y descubrir que en la mayoría de las situaciones temidas, NO PASA NADA.

 

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