Lograr  nuestros Objetivos: Acto de Responsabilidad

“¿Imposible? Esa palabra no es francesa” (Napoleón Bonaparte)

Lograr Nuestros objetivos. Estamos en el momento del año por excelencia para los buenos propósitos.

Termina un año y empieza otro, y la tendencia de nuestro cerebro a empaquetar el tiempo en unidades mentales, la hora, el día, el mes, el año… nos lleva creer que una “nueva etapa” comienza. Y parece que de repente, el avance del reloj que nos lleva a un nuevo año del calendario, nos confiere nuevos “poderes” y nuevas capacidades, gracias a las cuáles, “este año voy a cambiar”.

Bien por el propósito, es importante tener metas. Las capacidades están ahí, ya lo estaban. La cuestión clave es qué objetivos me propongo, cómo los planteo y cómo los afronto.

Nuestro objetivos, el caballo de batalla

Puestos a abordar los recursos que debemos practicar para poder asumir con responsabilidad nuestro propósito y por lo tanto lograr nuestros objetivos, vamos a proponer un símil: el de un caballero medieval (la época es lo de menos).

Vamos a imaginarnos por un momento como un caballero, o dama, medieval que se está preparando para una batalla. Pensemos que nos han encargado una misión clave para el “éxito de la campaña”. No podemos echarnos atrás, por muy difícil que nos parezca, porque de nuestra actuación dependerá el éxito de la misión.

Por lo tanto nos queda ensillar nuestro caballo y tirar para adelante. Pero debemos tener en cuenta que nuestro caballo es muy valioso. Sin él será muy costoso llegar a ninguna parte, se hará muy complicado lograr nuestro cometido. 

Nuestro caballo nos vuelve poderosos, hace que la gente nos respete y confíe en nosotros, en nuestra capacidad de luchar y ganar. Por eso, debemos cuidarlo y mimarlo todo lo posible, porque no respetarlo y protegerlo nos haría más vulnerables a los dos y pondría en riesgo la misión.

El Guerrero somos nosotros, al fin y al cabo se hace necesaria un buena dosis de espíritu guerrero , de lucha, para afrontar la vida.  El caballo se llama “Responsabilidad”, para con nosotros y para con nuestra misión

¡Qué la fuerza nos acompañe! a

RESPONSABILIDAD DE NUESTROS OBJETIVOS.

Cuando decimos de una persona que es “responsable” queremos decir que nos transmite la confianza para saber que va a hacerse cargo de los objetivos que tiene asignados, y que bien podemos organizar en 3 grandes grupos

1- Unos objetivos les han venido dados: tales como el objetivo de Vivir su Vida, Gestionar sus emociones, de Tomar sus decisiones, Superar las dificultades, asumir las consecuencias,…

2- Otros objetivos se los ha ido planteando: formar una familia, escribir un libro, ponerse en Forma,…

3- Quedan por último los objetivos que otros le han marcado: Nuevos retos profesionales, Cambios de Residencia, … (estos último exigirán que primero haga suyos esos objetivos).

Sea como sea, asumir la responsabilidad para con esos objetivos, si bien no garantiza que se vayan a alcanzar todos los objetivos, sin duda nos acerca mucho a ello.

 ¿Qué es Responsabilizarse?:

  • Adquirir un compromiso con los objetivos. Este otro blog puede interesarte
  • Implicarse de lleno en las tareas ello suponga.
  • Actuar de manera competente (desplegar las capacidades para la tarea encomendada).
  • Cuidar del equipo: de las personas que dependen de nosotros y de las que dependemos (en el caso de implicar a otros)
  • Cuidar todo lo relacionado con la tarea.

La responsabilidad consiste en asumir los errores, en rectificar si es necesario y sobre todo, en cumplir con las obligaciones y los compromisos. 

Muchas veces que no conocemos nuestras capacidades y  eso puede hacernos sentir inseguridad, y muchas veces ser la causa por la que a la hora de marcarnos objetivos o nos quedamos cortos o nos pasamos. Lo ideal es que tengamos unos puntos de referencia a modo de “normas” hasta que podamos conocer mejor el “campo de batalla” y nuestras armas.

Si es nuestra primera misión en alguna batalla, hay un dicho que nos puede orientar:  “allá donde fueres, haz lo que vieres”. Cuando llegues a la Corte observa lo que hacen los demás para poder tomar tus “notas”. Ya habrá tiempo de improvisaciones y mejoras. De otra forma, podrías convertirte en el “Bufón” de la Corte, o en algo peor.

Habría que empezar con tareas simples que sepamos que sabemos hacer y poco a poco ir introduciendo y aprendiendo otras más complejas. De manera que cada vez nos podamos ir exigiendo más. Es decir, lo objetivos deben ser ALCANZABLES.

Ningún aprendiz se va solo a matar dragones sin saber siquiera usar la espada, eso no es orientación al logro, eso ¡¡¡ES UNA TEMERIDAD!!!.

Es muy importante no confundir la responsabilidad con la obediencia, ya que si se actúa solamente por obediencia acabaremos convirtiéndonos en personas sumisas sin capacidad de decisión. O dicho de otro modo, seremos reactivos, y así difícilmente destacaremos.

Cuando nos exigen responsabilidad en una tarea lo primero que tenemos que hacer es definir muy bien cuál es nuestra misión. Es decir, definir el objetivo.

Si el objetivo no está bien claro y concretado, va a ser complicado de lograr. Conviene al  menos preguntarse o preguntar, pedir aclaraciones. De esta forma, nos resultará más fácil tener la oportunidad de ver el alcance de la misión y por lo tanto tener más claros los recursos que vamos a tener que poner en juego para alcanzar el logro de nuestros objetivos. 

Por lo tanto si la misión es “voy a cambiar”, “tengo que ser más tenaz”, “voy a estudiar más”, …, sospecha que hay una trampa. No esta clara la misión: 

  • ¿Qué tengo que cambiar?, 
  • ¿Porqué?
  • ¿Para qué?
  • ¿Cómo voy a hacerlo?
  • ¿Cuándo?
  • ¿Necesitaré ayuda?
  • ¿Lo he intentado antes?, ¿que he intentado?
  • ¿Porqué no lo conseguí?

Ahora si, ya está más clara la misión y podemos prepararnos mejor.

DESPLEGAR NUESTROS RECURSOS PARA LA BATALLA.

Superar la batalla, lograr nuestros objetivos, implica:

Aclarar lo que se espera de nosotros. Debemos especificar que es lo que queremos obtener de nuestro trabajo y lo que no.

Como ya planteamos un poco más arriba, los objetivos es necesario que los concretemos. Que nos formulemos preguntas o se las formulemos a los demás: los QUÉS, PARA QUÉ, CUÁNDO, CÓMO, CON QUÉ,…son lo que nos permitirán conocer bien la misión y el campo de batalla.

Valorar el esfuerzo. Afrontar los obstáculos, las dificultades, superar cada etapa. Una dificultad no es una carga ni una desgracia. Es eso, una dificultad. Los esfuerzos son algo natural y positivo que nos ayudan a conseguir los objetivos. Son la prueba de que nos valemos por nosotros mismos.

En toda batalla el primer paso es aceptar lo que ES, no lo que debería de ser, y por lo tanto que eso nos ayude a comprometernos con ello. La Realidad es lo que debemos afrontar, conocer el punto de partida y los posibles obstáculos.

Adecuarnos a nuestras capacidades. Nadie puede pretender que hagamos cosas que no sabemos pero sí nos pueden y DEBEN exigir que hagamos aquello que somos capaces de hacer. 

Ni nosotros ni nadie podemos imponernos algo que no sabemos cómo hacer. En ese caso, primero tendremos que aprender para luego seguir los pasos y conseguirlo.

Asumir los compromisos. No podemos desentendernos a mitad de misión. Para ello hay que mantenerse firmes y no perder la paciencia. Nos podrán ayudar, orientar, asesorar… pero nunca deben asumir las responsabilidades por nosotros. ¿qué pasaría si todos en el reino hicieran lo mismo?, ¿ lo has pensado?.

Felicitarnos por nuestros logros y aceptar los errores. Debemos sentirnos orgullosos cuando culminamos con éxito una misión y, en caso de que nos hayamos equivocado, debemos pedir ayuda para que nos enseñen la forma adecuada de hacer las cosas.

Y dicho todo esto, y a título de conclusión, no cejes en el empeño de tus propósitos. Nuestros mejores deseos para que logres alcanzarlos. 

Existe una única manera de mostrar que podemos lograr un objetivo (alcanzable claro está), lográndolo. Siendo un acto “adivinatorio” es igual de realista la expectativa y preferible optar por  pensar que sí podemos a pensar que no. “Pensar que podemos abre opciones que cierra el pensar que no”

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